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miércoles, 17 de septiembre de 2014

La Gregoria: Androsace vitaliana subsp. assoana.

Androsace vitaliana subsp. assoana. Sierra del Losar (Cáceres). 2.175 m.


No es difícil encontrar “parecidos razonables” a los endemismos gredenses entre las especies que ocupan la zona baja de la sierra, no en vano estas especies surgieron aquí a partir de especies locales. Esto es algo que no pasará con las plantas venidas de las montañas alpinas y asiáticas como Linaria alpina, Pulsatilla alpina o Androsace vitaliana, entre otras. Tal como yo lo veo, al pasear por estas sierras los endemismo me dicen que estoy en casa, pero son esas otras plantas las que me dicen que estoy en una montaña de verdad.

Cuando ya llevas unas horas caminando por la sierra todo esto se te olvida y comienzas a entender lo duro que debe ser para esas plantas de regiones alpinas adaptarse a unas montañas mediterráneas como la Sierra de Gredos, valoras más la suerte que tenemos de poder contemplar en ellas a ese puñado de plantas heroicas que se afanan en esquivar a cabras y cambio climático y, por qué no decirlo, te maldices por tenerlo tan complicado para disfrutarlas. En el caso de la Gregoria, una de las mayores rarezas de la flora extremeña, maldecir se queda corto, pues no creo que haya otra especie de flora en Extremadura que nos exija mayor esfuerzo para llegar hasta ella y al esfuerzo físico hay que unir la quemazón psicológica de comprobar que una planta que se encuentra en bordes de pistas o incluso taludes de carreteras en los Pirineos requiere aquí varias horas de caminata.




En el punto más alejado de cualquier pista de la Sierra del Losar de la Vera (Cáceres), por encima de los 2.170 m, nos encontramos con esta especie perteneciente a uno de los más nobles géneros de plantas alpinas: las Androsace o jazmines de roca. No son muchas, yo llegué a contar un año sólo 35 y no creo que su número llegue a los 100, en realidad no son más que la prolongación de una población abulense de unos 5.000-10.000 individuos, la única de la Sierra de Gredos y una de las dos únicas conocidas en el Sistema Central.

Tan aislada está en estas montañas que durante años se la consideró una subespecie endémica de Gredos, la subespecie aurelii, dedicada a Aurelio Delgado, montañero. Hoy día se vuelve a incluir a esta población en la subespecie assoana, la misma que está presente en Sierra Nevada, Guadarrama y el Rincón de Ademuz.


La Gregoria florece temprano, para lo que se estila entre las flores de alta montaña, y así podemos verla en flor desde finales de mayo a finales de junio, momento en que la especie se hace muy visible porque sus plantas se cubren completamente de flores amarillas, que destacan poderosamente en los grises medios rocosos que habita. Ocupa gleras estabilizadas junto a prados de cumbres (psicroxerófilos) en los que no penetra y siempre en las zonas más altas. Comparte su hábitat con Jurinea humilis, Plantago alpina, Sedum brevifolium, Biscutella valentina subsp. pyrenaica y Hieracium sp.

martes, 9 de septiembre de 2014

EL OLMO DE LA ERMITA DEL PUERTO. Plasencia (Cáceres).



Pertenezco a una generación que ha tenido la suerte, aunque creo que en realidad es una desgracia, de haber conocido y jugado entre el esplendoroso arbolado urbano de Plasencia de finales de los 70 y principio de los 80. Guardo en la memoria tres grandes hitos: los pinos revirados y chopos lombardos del entonces salvaje Parque de los Pinos, los fresnos del Parque de la Coronación, con el gigantesco ejemplar del Nido a la cabeza, que eran el último vestigio de un arroyo que bajaba por el Parque de los Pinos y Miralvalle hasta el río Jerte y, sobre todo, el monumental conjunto de olmos negros, el más importante de Extremadura.

De todo esto ya no queda prácticamente nada, la grafiosis y un paisajismo enfermizo e ignorante eliminó en pocos años lo que costó cientos levantar. Aunque tengo la sensación de que esto a pocos importa, hoy día a los placentinos sólo nos queda el solitario olmo de la Ermita de la Virgen del Puerto que, en su aislamiento, encontró salvación frente a la grafiosis (aunque si no recuerdo mal es un árbol afectado).

Reconozco que desde hace muchos años espero su muerte y confío tan poco en él que nunca lo he medido y esta es la primera vez que lo fotografío, pero ahí sigue él. Recuerdo que en los buenos tiempos este era un ejemplar que no merecía una mirada, era poco más que una sombra al borde del Camino Viejo. En esa zona el rey era el Nogal de la ermita y en la ciudad los olmos monumentales del Parque de la Rana, sobre todo los tres gigantescos que rodeaban el kiosco junto a la Torre Lucía, y los dos ejemplares que había entre la Fuente de la Rana y el kiosco del Mocho, el del Puente Nuevo y el de San Antón (que fue el último en desaparecer ya en el siglo actual).


Ahora este ejemplar se merece todo el respeto y la vigilancia que exige la grafiosis, sus compañeros tenían entre 150 y 200 años al morir y esa debe ser su edad, una buena edad para un Olmo, en el esplendor de la madurez y con otros tantos por delante.

miércoles, 3 de septiembre de 2014

La Garganta de los Infiernos: un entretenimiento.

Macho de Lagartija carpetana gredense. El amo del lugar.

La Reserva Natural de la Garganta de los Infiernos es un espacio protegido único en Extremadura, pese a contar con menos de 7.000 ha (menos de la mitad que algunas fincas particulares de Extremadura) y pese a debatirse entre el coto de caza y el parque temático.

En mi penúltima visita de este verano fui a ver las pocetas donde nace la Garganta La Serrá, es un sitio que me encanta, si te sientas tu campo visual se limita a las laderas del antiguo circo glaciar y la cima del Castifrío y de frente, al estar elevados como en un escenario, sólo veremos El Torreón. Lo mejor de la montaña extremeña en un solo vistazo.

Vista desde el Circo de La Serrá. Ese día, pese a estar en agosto, las nubes tapaban todo por debajo de 1800 m.

He subido muchas veces a esta zona y la bajada cada vez me cuesta más, se me hace aburrido el tramo llano de las Poveas, que es el más utilizado por el ganado y se nota. Esta vez, un poco por animarme y un poco por hacer un experimento, me dio por apuntar todo lo que viera al caminar durante mis primeros 400 pasos (la primera cifra que se me ocurrió y que equivale a unos 280 m con mi longitud de paso), os resumo lo que salió:

-  Endemismos gredenses de flora: Boca de Dragón de Gredos (Antirrhinum grosii), Clavel de Gredos(Dianthus gredensis), Gualdoncillo de Gredos (Reseda gredensis), Manzanilla de Gredos (Santolina oblongifolia), Armeria de roca (Armeria bigerrensis subsp bigerrensis), Sedo acampanado (Sedum campanulatum).
-  Endemismos ibéricos de flora muy localizados: Junquillo asturiano (Isoetes velatum subsp asturicense),Genciana de Bory (Gentiana boryi), Alfilerillos (Festuca gredensis).
-        Especies de flora muy localizadas en Extremadura: Vedegrambre (Veratrum album), Genciana de turbera (Gentiana pneumonanthe), Cardo azul (Eryngium bourgatii), Asplenium septentrionale, Belesa (Senecio pyrenaicus subsp. carpetanus), Campanilla de la Sierra de la Estrella (Campanula herminii), Flor de rocío (Drosera rotundifolia), Musgo sauce (Fontinalis antipyretica), Margarita serrana (Leucanthemopsis alpina), Helecho perejil (Cryptogramma crispa), Tormentila (Potentilla erecta), Gallaritos (Pedicularis sylvatica), Cañuela de arroyo (Festuca rivularis).
-      Hábitats de Interés Comunitario: 5, de los cuales 2 son prioritarios (cervunales y estanques temporales mediterráneos).
-        Mariposas diurnas: Erebia meolans (1 ind.) y Zygaena contaminei subsp. almanzorica (1 ind.), ambas limitadas en Extremadura a Gredos, de donde es exclusiva la segunda. Junto a ellas, dos habituales de los piornales: Lasiommata maera y Satyrus actaea.
-        Odonatos: Cordulegaster boltonii, Orthetrum coerulescens.
-        Anfibios: Sapo común (Bufo spinosus). 1 individuo. No levanté ni una piedra.
-        Reptiles: Lagartija carpetana (Iberolacerta cyreni subsp. castiliana). Endémica de Gredos. 15 individuos en tan sólo unos 80 m (ninguno juvenil). Lagartija ibérica (Podarcis hispanica).
-     Mamíferos: Musgaño de Cabrera (Neomys anomalus). 1 individuo y Cabra montés (Capra pyrenaica subsp. victoriae). 9 individuos.
-        Aves: Acentor común (Prunella modularis), Collalba gris (Oenanthe oenanthe), Roquero rojo (Monticola saxatilis), Bisbita alpino, (Anthus spinoletta), Escribano montesino (Emberiza cia), Escribano hortelano (Emberiza hortulana), Colirrojo tizón (Phoenicurus ochruros), Avión roquero (Ptyonoprogne rupestris), Chova piquirroja (Pyrrhocorax pyrrhocorax), Buitre leonado (Gyps fulvus).

No creo que sea fácil alcanzar este nivel en otra zona de Extremadura en menos de 300 m lineales y eso que no he incluido las plantas primaverales ya resecas, que añadirían 3 especies de narcisos, una de crocus y una de orquídea. Se abre la veda.

viernes, 15 de agosto de 2014

EL INCENDIO DE VALCORCHERO (Y SU ENTORNO).

Umbría de Valcorchero desde el camino viejo.

Sé que el energúmeno que lanzó la colilla por la ventanilla de su coche nunca leerá esto, probablemente no haya vuelto a leer nada desde que dejó los estudios. Hay muchas posibilidades de que ni siquiera sea de la zona y tan sólo circulara por la autovía en busca de la playa o a la vuelta de ella, por lo que nunca tendrá noticias de lo que ha hecho. Da igual, seguirá siendo un mal nacido, incluso en su ignorancia.


Si un pirómano hubiese elegido un lugar donde hacer daño no creo que hubiera tenido muchos lugares mejores, ni unas condiciones ambientales más favorables. La zona de Valcorchero-Sierra del Gordo es un lugar que nos permite ver el tránsito de la vegetación mediterránea típica de la Penillanura cacereña, con sus encinares y acebuchales, hasta los bosques de robles rebollos del supramediterráneo del Sistema Central, pasando por los alcornocales y los quejigares, sin olvidarnos de otras formaciones ligadas a condiciones microambientales favorables como los cornetales de cornicabra, los bosquetes colgados de almeces o los rodales de fresnos en vaguadas frescas. Todo ello acompañado de rodalillos de majuelo, piruétanos y abundantes aladiernos. Es un ejemplo de libro, como la típica catena dibujada en un libro de vegetación, tanto es así que hace años los estudiantes de la Universidad de Salamanca solían venir a esta zona a ver esta transición tan “académica”.


Este magnífico fresno con ramas apoyadas en el suelo es uno de mis árboles favoritos de esta zona. Este fue uno de los
límites del incendio, parece que alguíen pudo frenar el fuego aquí, en El Almendral, cerca de la Fuente del Cañito.


El incendio, que inexplicablemente ha pasado de la umbría (Autovía de La Plata) a la solana (Embalse del río Jerte) y ha quemado más de 300 ha, ha afectado justamente a la banda de transición de buena parte de esta vegetación, al punto donde los robles se mezclan con los quejigos y estos con los alcornoques, donde el cornetal era más denso y donde la dehesa de encina da paso al alcornocal de sierra. No lo he comprobado, pero es muy posible que los escasísimos rebollos de Valcorchero, que marcaban el límite inferior del rebollar se hayan visto afectados, al igual que los escasísimos madroños y durillos que sobrevivían enriscados en la cuerda.


Umbría de Valcorchero.

En esta zona de matices muy sutiles todo estaba donde debía estar (con permiso de las vacas que han abusado de esta zona tradicionalmente) y los efectos reales sólo se podrán ver con el paso de los años. El daño al arbolado adulto tardará años en verse en su totalidad pues muchos han quedado tocados internamente, los arbolillos jóvenes han muerto casi todos, algo preocupante pues era el regenerado el mayor problema de la zona. En cuanto al matorral no creo que fuera excesivo, salvo por algunos zarzales gigantes que daban refugio a la aves y a los arboles jóvenes.

Conozco individualmente a muchos árboles de esta zona, a este Quejigo en concreto desde que medía unos 2 m.


En mi corto paseo por la umbría aún humeante me animó un poco escuchar currucas cabecinegras en algunas zonas (en Navalonguilla pueden ser más serios los daños), espero que las labores tras el incendio sean acordes con la singularidad del paraje. Yo me limitaría a excluir de la zona al ganado durante unos años, controlando el pasto y que la Naturaleza intente recomponer de nuevo sus equilibrios.

sábado, 9 de agosto de 2014

Rhaponticum exaltatum (Leuzea rhaponticoides)



Siempre he pensado que los que tenemos el enorme privilegio de pasar el mes de agosto en Extremadura deberíamos hacer como el Topillo de Cabrera: cavar un buen hoyo y enterrarnos hasta el otoño. Pero uno, que a estas alturas del verano tiene ya la pellica bien renegría, no se va a echar atrás por 35 °C de nada (eso es casi para salir con una rebequina).

A poco más de 1000 m en la sierra de Guadalupe, en un lugar clásico por las herborizaciones de Caballero, se encuentra un pequeño matón de robles rebollos rodeado y acosado por los castañares fruteros. Allí sobrevive Rhaponticum exaltatum, exquisito y escaso endemismo ibérico, que en estas fechas reparte sus semillas.


Su futuro está ligado al de este pequeño bosquete, que ya se ha salvado en una ocasión de la transformación. Esperemos que al próximo intento, que seguro que lo habrá, tenga la misma suerte.

sábado, 2 de agosto de 2014

Dionysia afganica

Así es como suelo imaginar mi encuentro con Dionysia afganica.

Uno ya va teniendo edad suficiente como para ir descartando algunas cosas que no podrá hacer en la vida. No es algo que me preocupe, este juego es así. Sin embargo, esto no quita para que siga imaginando, imaginando…

Las Dionysia son la quinta esencia para los aficionados a las plantas de montaña, son preciosas (una mezcla de Primula y Androsace no puede ser fea), raras, viven en países de difícil acceso y son muy difíciles de cultivar. De todas ellas yo me quedo con Dionysia afganica, un bellísimo endemismo de Afganistán, que como todos sabemos es un lugar muy recomendable para unas vacaciones.

El 30 de junio de 1971 Chris Grey Wilson y T.F. Heller, dentro de una expedición de los Reales Jardines Británicos por Irán y Afganistán, se toparon con una bellísima planta en las paredes umbrosas de una garganta caliza a unos 1.500 m en Darrah Zang, provincia de Faryab, cerca de la frontera con Turkmenistán. No volvieron a encontrarla en otro lugar. En 1974 Grey Wilson la describió como Dionysia afganica.

Diez años después de su descubrimiento se volvió a localizar la especie y se debieron recoger algunas estaquillas, pues la planta que Eric Watson cultiva en Newcastle procede de aquel material. Hoy día todas las plantas cultivadas, que no son muchas, proceden de recortes de la planta de Watson. Hace años estuve a punto de comprarle semillas a un alemán que cultiva Dionysia y vende sus semillas, pero al conocer su origen híbrido, como el de casi todas las afganica, me eché para atrás.


Independientemente de las Dionysia Afganistán es famoso por sus lirios endémicos (y por la adormidera, claro) y es que su riqueza botánica deber ser impresionante, pues con lo poco que se ha estudiado las cifras son ya abrumadoras: más de 4.000 especies, de ellas más de 800 endémicas, incluyendo 9 géneros exclusivos de aquel país. Una pena de país. 

domingo, 27 de julio de 2014

Dorsirrojos & Cía.

Alcaudón dorsirrojo con la ceba en un Saúco, esperando que los zarceros le den pista.

Parece que la “invasión” va por buen camino y cada vez se ven más alcaudones dorsirrojos por la vertiente cacereña de las sierras de Béjar y Gredos. De seguir así las cosas muy pronto contactarán con los alcaudones comunes que alcanzan los prados de media montaña y será muy interesante ver cómo se lo toman estos. El alcaudón real ya convive con ambos y observará la jugada desde su privilegiada posición.

Aquí  zarcero desde el Serbal, pista libre.


El otro día me encontré con un alcaudón dorsirrojo macho con la ceba en el pico, posado en un saúco en el lindero de un prado de siega. Mientras lo observaba, una pareja de zarceros comunes salieron de un serbal de cazadores y chillando sin parar se acercaron a mí y comenzaron a moverse a mi alrededor sin parar de gritar. Como supuse que tendrían el nido en el serbal me alejé hasta que se calmaron los zarceros, que volvieron al serbal. Entonces, el macho de dorsirrojo voló al serbal y se introdujo en su copa hasta una horquilla baja donde se intuía su nido. La imagen me recordó a la asociación de currucas mirlonas con alcaudón común tan típica de nuestras dehesas.
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